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La
segunda parte hundió al
Garbel
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Sergio Berrios es detenido por Cvijic
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MOISES RODRIGUEZ Valencia
Valencia
Airtel y Garbel Zaragoza protagonizaron un encuentro que se
antojó más reñido de lo que refleja el
marcador final. Fue incluso, en la primera parte, el
conjunto maño quien dominó el partido y
aprovechó la falta de concentración de los
valencianos, para llegar a tener una ventaja máxima
de tres tantos que a la postre no supieron aprovechar. Esta
ventaja se logró a base de casta y
concentración tanto en defensa como en ataque, que se
fue diluyendo a medida que iban pasando los minutos.
Así, mediado el primer acto, el Valencia Airtel se
tranquilizó y comenzó a desplegar un balonmano
no muy brillante aunque sí efectivo que iban limando
lentamente la ventaja del Garbel. Además los
maños se encontraron con el handicap de los errores
propios desde los siete metros que les impidieron aumentar
aún más su ventaja.
En la segunda
mitad, el Garbel Zaragoza desapareció de la cancha y
fue el Valencia Airtel quien pasó a dominar todas las
facetas del juego. En los primeros minutos la defensa
maña estuvo aceptable y aún pudo contener las
acometidas del Airtel y evitar que se les fuese en el
marcador, incluso llegando a empatar el partido.
Sin embargo,
los valencianos estuvieron especialmente serios en la
defensa y dejaban sin fruto gran parte de los ataques del
Garbel, que se topó con una férrea zaga
capitaneada por el guardameta Jorge Martínez, que
cuajó una actuación extraordinaria.
Solidez
defensiva
Con la confianza que otorga la solidez defensiva exhibida
por los locales, éstos, espoleados por un
público que los llevaba en volandas, contragolpearon
con insistencia la meta de Mario, aumentando a medida que
iban pasando los minutos su renta en el marcador. De este
modo, mediada la segunda mitad, la ventaja era de cuatro
goles.
En los diez
minutos finales, el Valencia Airtel estuvo aún
más acertado en defensa lo que se demuestra en el
parcial del minuto 50 al 55 donde los valencianos
mantuvieron su portería a cero y aumentaron su
ventaja hasta un máximo de siete goles que a la
postre quedaría reflejado en el marcador.
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