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Ortega
destruyó el sueño del Garbel Zaragoza
BALONMANO
DERROTA LOCAL
R. LAHOZ
Zaragoza
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Miguel
Agustín arma el brazo ante
Sotonyi y Juan Pedro Jiménez
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Se estrelló o lo estrellaron, que no se sabe muy
bien, el caso es que el Garbel Zaragoza se dio de bruces
contra el hormigón armado del BM Ciudad Real (29-32).
Fue el primer desprecio en su temporada como local para un
equipo que, nada más iniciada, se introduce en su
liga, la del sufrimiento y los problemas.
Son las cosas
de la Liga Asobal, de sus estrellas, que propulsan a los
equipos que las poseen, y de sus árbitros, amparo de
los grandes cuando las estrecheces ilustran el marcador.
Ayer fue el
día de las estrellas, de los grandes jugadores que
levantan un equipo cuando los problemas surgen, y de los
árbitros, de los jueces que perpetúan la
hegemonía del poderoso. Entre los primeros, el BM
Ciudad Real tiene censados a tres de primera fila mundial:
Jordi Núñez, Oleg Grebnev y Mariano Ortega.
Núñez, guardameta de la selección
española, lo paró todo en la segunda mitad;
Grebnev, internacional ruso, abrió en canal la
defensa aragonesa; y Ortega, el sustituto de
Urdangarín en el lateral derecho de España,
disparó sin piedad en los momentos determinantes.
Lo de los
árbitros es otro tema. Ayesta y Tejedor realizaron un
arbitraje al uso en la Asobal: el pequeño
acabó con la cabeza alta; el grande, con los puntos
en el bolsillo.
Fe y
orden
El Garbel
cayó después de emitir su habitual mensaje en
el que la fe ocupa un lugar de honor. Además, supo
disimular sus carencias lanzamiento exterior y
déficit de kilogramos y centímetros con
orden, argumento suficiente para llenar de emoción la
primera mitad (15-16).
En la segunda
mitad apareció Núñez, que paró
mucho, y los árbitros, que pararon más
todavía a un Garbel que se quedó con cuatro
jugadores de pista (minuto 49). Pero no capituló,
para ser liquidado en los minutos finales a manos de Mariano
Ortega, el hombre que destruyó el sueño
aragonés.
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