El Ademar de Léon abre la herida del Garbel Zaragoza

El Garbel Zaragoza acumuló una nueva derrota en la Liga Asobal. El conjunto aragonés cayó con claridad ante el Ademar de León (27-33) y continúa sin sumar ningún punto, después de disputadas seis jornadas


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la presencia de Juancho Pérez

RAÚL LAHOZ Zaragoza

El Ademar de León abandonó el pabellón Príncipe Felipe a ritmo de rondo y fiesta, con acciones repletas de talento y ante la mirada perdida de un rival angustiado por la evidencia de su inferioridad. Es la liturgia de una nueva derrota, de una herida que se agranda, el penar del Garbel Zaragoza en la Liga Asobal.

Transcurridas seis jornadas de la competición, el conjunto aragonés no tiene un punto que llevarse a la boca. La causa es trivial: se ha acostumbrado a perder. La solución se antoja más compleja, pues el problema no es que el Garbel pierda, sino que no se cree que pueda ganar, que parece lo mismo pero no es igual: es mucho peor.

Sólo orden y entrega

Sin un asidero al que agarrarse cuando los problemas surgen, el Garbel sobrevivió en la primera mitad amparado en su orden y entrega (9-11, minuto 25). Llegado este instante, Entrerríos decidió quebrar la dinámica de equilibrio que gobernaba el partido: el Ademar León se dio a la fuga y enfiló el camino de los vestuarios con los puntos en el bolsillo (10-16).

En la reanudación el Garbel Zaragoza fue la viva imagen de la impotencia ante un Ademar León que se permitió el lujo de abandonarse a su inercia para llegar al final del encuentro sin agobios. Lo intentó todo Javier Barrios, que otra vez comprobó como su equipo vuelve a tropezar contra un poliedro tan complejo como el de la Liga Asobal, en el que todas sus caras –el rival, los árbitros, las estrecheces propias...– te miran con gesto de pocos amigos.

A pesar del carácter previsible del desarrollo de los acontecimientos, los segundos 30 minutos dejaron algunos datos para subrayar. En el Garbel, el espíritu inquebrantable que lo acercó en el marcador (22-28, minuto 22). También, la necesidad imperiosa de incorporar un hombre que complete la reacción, que rentabilice todo el esfuerzo invertido. Ante un estado carencial tan severo, al menos no se ha perdido algo muy importante: la paciencia.


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